
“La casa cebolla”
De caña, de zinc, de madera, de adobe, de entramado vegetal; De concha, de red,
de boyas, de sal, de cuarzo, de laja, de colihue, de algas de mar; De zinc, de
madera, de ladrillo o de piedras de río.
En Visviri, en Tica, en Huara, en Putre, en Camiña, en La Chimba; En Codegua,
en Cahuil, en Contulmo, en Doñihue, en Coinco, en Lo Valdivia; En Traipo, en
Quilche, en Tortel, en Colico, o en Las Turbinas.
Éstas no son más que las variaciones; éstas no son más que las posibilidades,
que permiten a la tipología expresar su porción variable y encontrar la relación
directa con su contexto rural. Sus pieles mutan para recibir los materiales del
entorno en el que se emplaza, aportando cada uno desde su naturaleza específica.
Estas pieles guardan; Estas pieles almacenan, todo aquello que una familia pueda
poseer, todo aquello que la necesidad de tener específica como demandante.
La cebolla está en sus capas sucesivas, y el control que ellas ofrecen a la
parte variable de esta respuesta tipológica de vivienda.
Un temblor, un tsunami, la erupción de un volcán;
Un campamento, un inmigrante, la migración campo ciudad;
Un cartón, un zinc, la vulnerabilidad material.
Estas no son más que las condicionantes; éstas no son más que las limitaciones
permanentes, que enfrenta la vivienda en cada contexto territorial, que permiten
a la tipología expresar su porción constante y encontrar su relación directa con
un problema social. Su estructura es resistente, y perdura como vestigio para
habitarse luego de su posteridad.
El hormigón está en su estructura perdurable, El hormigón está como soporte
permanente permitiendo la parte variable de esta respuesta tipológica de
vivienda.
Vivienda - economía - sustentabilidad




